Debido a la caída del consumo y los costos para mantener el comercio abierto, cerró sus puertas después de 17 año el reconocido local céntrico “Me piace” de 9 y 54. El cierre de este local, se suma a unos 70 del rubro de bares y restoranes de La Plata que debieron cerrar sus puertas.
Con locales que cierran sus puertas, tickets cada vez más ajustados y costos que no dejan de subir, el sector gastronómico de La Plata enfrenta una crisis cada vez más profunda, publico en una extensa nota El Día.
Desde el rubro se sostiene que, en los últimos dos años, bajaron sus persianas entre el 25 y el 30 por ciento de los aproximadamente 250 locales que hay en la Ciudad, puede representar hasta 75 comercios. Según los referentes del sector, el objetivo principal hoy ya no es generar ganancias, sino dar pelea para mantener los negocios abiertos, mientras se espera una recuperación en el bolsillo de la gente. La situación crítica se agravó -según se indicóen los últimos dos años. El impacto afectó especialmente a bares y cervecerías, que dependen de un público más joven, mientras que los restaurantes sufrieron en menor medida. Las cafeterías, en cambio, lo atraviesan con menos dificultades, ya que se consolidaron como alternativa para los encuentros sociales.
El cuadro es de tal magnitud que entre los empresarios hoy es materia de análisis el costo “Sinceramente no conozco una crisis tan profunda como esta. Ni siquiera en la pandemia”, señaló Martín Ranea, referente del sector gastronómico local, al describir el complejo presente de la actividad.
MENOS CLIENTES Y TICKETS BAJOS
El principal problema se atribuye a la caída del consumo, ya que, según indicaron desde el sector, la gente sale menos que antes, casi exclusivamente los fines de semana, y gasta menos
Ariel Altamirano, emprendedor del rubro, explicó que esto provocó una disminución tanto en la cantidad de cubiertos como en el ticket promedio: “Antes, se pedía entrada, plato principal, postre y vino.
Hoy piden un plato para compartir. Hay gente en los locales, pero lo que cayó es el gasto por persona”. Sobre el cambió el ticket en los últimos dos años, precisó que bajó un 50 por ciento: “Al mediodía es casi imposible vender un menú por encima de 15 mil pesos, mientras que por la noche el promedio ronda los 30 mil pesos por persona, muchas veces compartiendo platos”, señaló.
En el contexto, Ranea se refirió a la rentabilidad y señaló que el sector factura prácticamente lo mismo que en 2024, pero con una inflación acumulada cercana al 180 por cuento, y que la cantidad de ventas cayó más del 40 por ciento. “Si antes trabajabas mil cubiertos, hoy estás en 250 o 300”, explicó.
Entre los referentes del sector se sostiene que el aumento de tarifas de servicios y el alquiler representan el principal desafío para mantener la actividad. “La luz y el gas son el mayor impacto en la estructura de costos”, indicó Ranea, y agregó: “Hoy se da algo inédito: el alquiler prácticamente vale lo mismo que la factura de luz. Eso nunca había pasado”.