Un grupo de vecinos volvieron a reclamar porque se volvió a inundar la calle 116 bis desde 600 a 604 en un sector en donde antiguamente pasaba un arroyo. Faltan obras complementarias que se suspendieron cuando el Gobierno Nacional dejó de financiar la obra pública. Vecinos le piden a la comuna que al menos mantenga vigentes y operativos los zanjeos.
Durante la primare gestión de Julio Alak en la zona cercana a la Feria de ropas se hicieron canalizaciones y desagües hacia al Arroyo Maldonado que anularon dos pequeños canales importantes llevando el flujo del agua por otras alternativas. Durante años estos desagotes funcionaron con fluidez hasta la colonización de más viviendas, afinando zanjas y levantando tierras.
La situación volvió a ser crítica entre los pobladores, con culpas compartidas, porque el agua se volvió a acumular. Con el avance poblacional y los incidentes comentados anteriormente sobre construcciones y zanjas angostas, el agua comenzó a retomar viejos pasajes como los mencionados arroyos.
Durante la intendencia de Julio Garro, el Municipio avanzó en la concreción de una primera etapa con la construcción de un conducto de desagote hacia el Maldonado. El programa contemplaba dos obras hidráulicas. En una primera etapa, la cual vio su realización, se hizo un conducto de drenaje por calle 117 tendiente al escurrimiento de agua desde la zona de 117 y 98 hacia 116 bis y 602.
Durante el último año de gestión, desde la secretaría de Obras y Servicios Públicos de la comuna, dirigida por Luis Barbier, avanzaron en otra actividad más visible que era la pavimentación de calle 600, dejando de lado la segunda obra que conectaba la 602 y la 604 con la calle 117, trabajo que permitiría desagotar el barrio.
Esta obra quedó pendiente de realización y se complicó su realización a partir de que el gobierno nacional entrante, con Javier Milei a la cabeza, decidió no girar fondos a las provincias para la realización de obra pública para priorizar el equilibrio fiscal. De esta manera, el Municipio no pudo avanzar en la concreción de esta y otros trabajos que demandan una inversión millonaria.
Maryes González es vecina de la zona y con frecuencia suele mostrar la situación de 116 bis en un amplio trecho en donde aún se aguardan la finalización del entubado para que estos vecinos puedan vivir con dignidad.
La vecina pide ayuda al Municipio para que realice al menos obras de mantenimiento de las zanjas, limpieza de los drenajes y el arreglo de las calles que, cada vez que se inunda, terminan lavadas y el paso es intransitable.
“Nuestras calles están olvidadas” afirmó la vecina y planteó que “no nos queda de otra que comprar escombros y trabajar con los chicos de nuestras cuadras para tener donde pasar hacia la otra vereda”.
Pasado el último temporal que se desató la noche del viernes hizo estragos en esa zona puntual no solamente provocando la preocupación del agua, sino que también la imposibilidad de entrar y salir.
Tras intensas lluvias, múltiples vecinos de ese barrio reportaron el descenso del agua, pero apuntaron que las calles están intransitables por el lodo y escombros, junto a un alto riesgo sanitario por desbordes cloacales y basura.