A mediados de 2023, los vecinos de 12 entre 607 y 608 soñaban con dejar atrás muchos años de olvido y pasar a revestir como frentistas de calle asfaltada.
Los camiones empezaron a llegar, a bajar las bolsas para asentar la calle y luego esperar el manto negro que los alejara del barrio. Atrás iba a quedar esa calle que los vecinos debían tirarle piedras para mantenerla transitable.
Las tareas se demoraron porque tuvieron que quitar dos árboles. Luego se dañaron dos caños, las perdidas inundaron la calle, el arreglo se volvió a demorar.
Hubo fotos, concejales, candidato del oficialismo. La obra no se volvió a reactivar y, mientras se contaban los votos que iban a dejar a Julio Garro sin mandato, las maquinarias y el material desaparecieron como arte de magia.
Desde el 2024, la calle razada por la niveladora que no dejó ni las piedras que asentaban la calle, comenzó a sufrir el paso del tiempo. En el tercer año de mandato de Julio Alak, las penas y las quejas se repiten.
Esta vez, para mostrar que la laguna que se había formado en medio de la arteria crece hacia las veredas y, cuando llueve, es intransitable.