Conocimos a Darío González de Super Lila de 5 entre 73 y 74

Dario González
Dario González

   Hoy conocimos a Darío González, propietario del Supermercado “Lila” en 5 entre 73 y 74, a metros de Jardín Güemes. Lleva más de 40 años en el rubro que comenzó acompañando a su papá cuando decidieron afincarse comercialmente en Villa Elvira.

   Darío es cordobés, llegó a la ciudad a los 2 años y decidió acompañar a su papá, Juan Carlos y su mamá María Jerónima Fernández, cuando fundaron su primer comercio en Villa Elvira, a una cuadra de la Comisaría 8va.

   Comenzaron en 74 entre 5 y 6, donde hasta no hace mucho tiempo funcionaba una pollajería. Su papá, ex penitenciario, que llegó desde su Córdoba querida cuando Darío tenía apenas dos años, decidió que ese iba a ser el lugar donde desarrollaría su sueño del negocio propio.

   Fueron 41 años atrás, Darío tenía 14 años, cuando “El Cordobés” fundó “El Trébol”. Con el paso de los años, la clientela se amplió y este grupo de trabajo, conformado por toda la familia, se mudó a 5 entre 74 y 75, mitad de cuadra.

   En aquellos años de juventud, Darío explotó a pleno su amor por la bicicleta yendo y viniendo a diario desde su casa en Olmos hasta el supermercado recorriendo 36 kilómetros de pedaleo.

   Allí pasó a llamarse “Super 5”, con una comodidad mayor al local de sus inicios y una clientela que nunca lo iba a abandonar. “Nosotros comercialmente nos mantenemos porque hoy estamos trabajando con la tercera o cuarta generación de clientes” contó Darío.

   El comerciante que hoy administra el supermercado “Lila” en 5 entre 73 y 74 junto a Claudia, su compañera de vida, contó el pase a este último local no fue para nada sencilla y que la ayuda de un reconocido mayorista platense los salvó de la quiebra.

   Corría el año 2000, cuando la familia González decidió mudarse a un local propio. Así comenzaron la construcción a donde hoy tienen su sede. En esos años, la proliferación de supermercados de origen chino se asentó en la región con precios muy bajos que hicieron temblar a muchos comercios del rubro. Muchos tuvieron que cerrar sus puertas.

   A todo esto, en plena mudanza, el país en diciembre de 2001 cursó una de las grandes catástrofes económicas de la historia dejando el tendal de puestos de trabajo y haciendo sucumbir a todos los rubros.

   “Los Hermanos”, la nueva denominación del emprendimiento, ya con una impronta mayor de Darío y su hermano Juan en la administración, no resultó indiferente a ese cataclismo que vivía la Argentina. La construcción, mudanza y pagos atrasados hicieron que la familia zozobrara en un mar de dudas de cómo seguir adelante.

   Los años de trato casi a diario crearon entre Juan Carlos González, el papá de Darío y el reconocido mayorista Carmelo Nini, una profunda amistad comercial. Estas cosas no nacen de la nada, sino a través del respeto mutuo que ambos se tenían.

   Fue así que, Carmelo Nini, a sabiendas de la situación que atravesaba “El Cordobés” junto a su familia, decidió tenderle una mano al comerciante de Villa Elvira, otorgándole crédito a sus compras y permitirles poder cruzar ese mal trago con una ayuda importantísima que Darío, aún hoy recuerda y se emociona.

   Fueron años muy intensos el de la construcción, la mudanza, y de nuevas etapas en la vida de Darío. Estando en “Super 5” conoció a Claudia, su compañera de vida quien le dio dos hijos, Julieta que pronto viajará para instalarse en Italia y Martina, estudiante de odontología.

   En los últimos años, con los padres nuevamente afincados en Rio Cuarto, Córdoba, Darío se quedó en Villa Elvira y su hermano, Juan, abrió un comercio similar en el Barrio El Mondongo, aunque hoy por hoy cada uno tiene su local, la administración es compartida.

   De ahí nace el último nombre del comercio: Lila: “Es un invento que tuve yo para ponerle la nueva denominación y se formó con la última letra del segundo nombre del grupo familiar”.

   El trato en este comercio de Villa Elvira es muy bueno. La organización de la mercadería es muy ordenada y prima la limpieza. Los empleados tienen un trato especial con la gente que los visita.

   En ese sentido, Darío aclaró que “de la cliente que comenzó con mi papá hoy ya vienen nietos y bisnietos, hemos visto crecer a cada uno de ellos, somos como una gran familia”.

   En la fiambrería, desde el año 2000 se encuentra al mando “Tony”, un desopilante trabajador de origen cubano que aún sueña con poder traer a su mamá de su país, que merece una nota aparte para contar su rica historia desde su partida de Centroamérica y su “argentinización” a lo largo de los años.

    Super Lila, abre de lunes a sábados de 9.30 a 20.30, tienen promociones y muy buenos precios. Vale la pena ir a visitarlos.

Tony, el encargado de la fiambrería
Tony, el encargado de la fiambrería

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