Un grupo de vecinos, en su mayoría jóvenes del lugar, trabajaron para mejorar el acceso de 116 bis desde 600 a 603 arrojando escombros en los pozos. La zona viene siendo castigada, desde hace muchos años, por inundaciones. Están a la espera de la finalización de las obras hidráulicas en un barrio donde antes pasaba un arroyo y ahora hay casas.
Maryes es vecina de la zona y con frecuencia suele mostrar la situación de 116 bis en un amplio trecho en donde aún se aguardan la finalización del entubado que va hacia 117 que permitirá un mejor escurrimiento de las aguas.
Cabe mencionar que, al momento de poblarse el lugar de manera desmedida y sin control de ocupación, se hicieron construcciones en la vera y sobre un arroyo que desagotaba en el Arroyo Maldonado. De esta forma, el agua que antes corría en su vía natural terminó siendo enviada por zanjeos precarias. Algunos de ellos afinados por construcciones que se suben hasta casi el paso de la calle.
Sin salidas en condiciones los días de lluvias por tratarse de una calle de tierra, los vecinos apelan al trabajo comunitario para ayudarse entre todos. “Nuestras calles están olvidadas” afirmó la vecina y planteó que “no nos queda de otra que comprar escombros y trabajar con los chicos de nuestra cuadras para tener donde pasar hacia la otra vereda”.
Maryes señaló que esta obra barrial apunta a favorecer a los más pequeños: “Empiezan las clases y nuestra calles están rotas, con barro, en fin, una triste realidad”.
Al ser consultada por los reclamos realizados y si poseían un número de reclamo, la mujer apeló que las quejas se “le hicieron a la Delegada (María González) y por teléfono a la Delegación” sin definir el número de le otorgaron por su pedido.
En relación a sus dichos, la mujer amplió que “en los dos años de gestión no llegaron nunca a esta cuadra, principalmente yo he pedido ayuda a la Delegada y a un referente (sic) que no quiero nombrar, pero llegué a hablar personalmente, la respuesta fue que iban a venir y no pasó nada”.
Gran parte del entubado de este sector cercano a la feria se hizo en tiempos de las primeras gestiones de Julio Alak en donde se crearon drenajes bajo tierra y se anularon estos arroyos que cruzan la zona de la Feria.
Con el avance poblacional y los incidentes comentados anteriormente sobre construcciones y zanjas angostas, el agua comenzó a retomar viejos pasajes como los mencionados arroyos. En la intendencia de Julio Garro se avanzó en la concreción de una primera etapa que llegaba a 116 y 600 y se esperaba una segunda conexión con salida a 117 que no resultó y se esperan esos trabajos.
Ese programa de obras hidráulicas vio la realización de un conducto de drenaje por calle 117 tendiente al escurrimiento de la zona de 117 y 98 hacia 116 bis y 602. Aún resta, según fuentes confiables, que se avance la obra que conecte la 602 y la 604 con la calle 117.